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11 momentos en la vida de Diego Armando Maradona

No hay que ser Emir Kusturica para conocer la vida, trayectoria, e historial de hijos de Diego Maradona; tampoco hay que ser el famoso director para retratar la obra del Diez. Esta lista muestra once y solo once momentos -importantes y no tanto- en la existencia del futbolista argentino, cargado de subjetividad y sin ánimos biográficos ni mucho menos.
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De Cebollita soñaba jugar un Mundial

El primer torneo en el exterior de Diego Armando Maradona fue en Uruguay con los Cebollitas, aunque no le fue tan bien como hubiera querido. Mejor que lo cuente el protagonista: “Todavía veo esta foto y me caliento. No pude jugar porque me olvidé de los documentos”. Por supuesto, el 10 es el primero desde la izquierda, el único con pantalones, posando junto al pabellón nacional y sus compañeritos con quienes estuvo, ni más ni menos, que 136 partidos en fila sin perder.

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Terminó mal

Luego de que Menotti le anuncie que la Copa del Mundo del 1978 la miraría por TV ante el desconsolado llanto del pibe de 17 años y tras conducir a Argentina a lo más alto del mundo en Japón 1979, en lo que fue el Mundial sub 20, el Diego tuvo su primera experiencia mundialista en 1982, en España. Aunque marcó dos goles se despidió de la peor manera, al recibir la roja tras pegarle a Batista por error. ¿La entrada fue sin querer? No, la víctima. Maradona quiso patearle la entrepierna a Falcao, quién, según el Diez, organizó una cargada en la mitad de la cancha y él, cegado, tiró un sablazo al primero de amarillo que vio, que resultó ser el hombre equivocado. Terminaban sus años en Barcelona, empezaría la gloria en Nápoles y se consagraría en México.

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Gol de Dios

La imagen muestra apenas uno de los toques finales de la obra maestra que pintó en junio de 1986 ante Inglaterra con la camiseta alternativa de Argentina. Agarró la pelota atrás  de la mitad del terreno, “lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, deja el tendal y va a tocar para Burruchaga”, pero hasta Víctor Hugo se comió el amague porque la pelota era “siempre de Maradona, genio… genio… genio…. ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta”, y tac, el Diego finalizó el golazo con un toque suave a un arco desguarnecido. Adentro. “‘¡Quiero llorar, Dios Santo, viva el fútbol! Maradona en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”.

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Así lo trataron

En el Mundial de Italia 90, con Maradona subido al pedestal de Dios en Nápoles pero ultra-odiado en el resto del país y, como nunca, en la mira de sus rivales más rústicos. La foto es una muestra ejemplar de ellos, ante Camerún en el debut en aquel torneo que fue derrota para Argentina. ¿Vos qué opinás Diego? “En el Mundial del Fair Play nos cagaron a patadas desde el primer partido. Los cameruneses te pegaban hasta en las encías”. Su selección alcanzó la final y el Diego jugó buena parte del certamen con un tobillo inflamado “como una pelota de tenis” y una uña encarnada.

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Así respondió

Poco le importó y casi nada influyo que Diego Armando esté agrietado por las lesiones. Su magia la expuso, en su esplendor ante Brasil, por octavos de final. El partido, en el que los argentinos fueron cascoteados permanentemente por los brazucas, se terminaba pero quedaba un tiempito para la clase. “Qué lindo fue voltear a Brasil. Pim, le puse la pelota justa al Cani y el Cani demostró por qué es un fenomeno”, cuenta Maradona. Apiló a cuatro rivales y, cuando vio al blondo delantero hacer la diagonal, le mandó un pase perfecto para que enfrente cara a cara a Taffarel. De derecha, la que Pelé dice que no usó nunca.

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Solo y triste

Así quedó el día después -y varios más- del dopping que le dio positivo en el Mundial de Estados Unidos 1994. Maradona jura y perjura que nunca tomó la famosa efedrina, lo hace por sus hijas, está convencido -aun hoy- que le hicieron una cama porque, de lo contrario, Argentina se metería por tercera vez consecutiva en una final del mundo. “Bebeto me agarró un día y me dijo: ‘Diego, si no te hubiera dado positivo, definíamos el campeonato con ustedes´”. Pero también recuerda su dolor. “Esos días fueron un martirio interminable. Le buscaba la explicación y no la encontraba”, asegura a quien le cortaron las piernas.

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Saciando el vicio

Siempre se declaró fanático del boxeo y admirador de Carlitos Monzón. Asegura que se emocionó, que sufrió, que lloró y que vibró viendo varias peleas por televisión y, como no podía ser de otra manera, probó la adrenalina del ring ante Santos Falucho Laciar. “Un capo, se aguantó todo lo que le tiré, je”, bromeó el 10.

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Enseñe, maestro

Recibió múltiples premios a lo largo de su carrera y también después de ella. Fue condecorado por miles de instituciones por múltiples motivos, pero el mejor reconocimiento provino de la Universidad de Oxford, que lo nombró como Maestro Inspirador de los Estudiantes. “Se lo dediqué a mis viejos, que me dieron la educación que pudieron, y a mis hijas. Para mi era muy importante que el mundo supiera que los futbolistas no somos ningunos ignorantes”, declaró por entonces.

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Vamos de paseo

En su segunda etapa en Boca, y última como jugador profesional, Maradona se divirtió de lo lindo. Incluso llegó a caer a la práctica manejando un camión con total naturalidad, ante la incredulidad de sus compañeros y periodistas, que rápidamente rompieron en aplausos para el Diez. La rutina le duró un par de días. “No era fácil estacionarlo”, contó.

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Contra el mundo

La ilustración muestra con claridad cómo debía jugar Maradona: marcado por cuatro, cinco, seis, siempre en minoría pero casi siempre se salió con la suya. La pelota dominada con por su zurda rara vez tenía un destino errado.

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La gran decepción

Declaró durante años que su sueño era dirigir a la selección argentina y, cuando le dieron la oportunidad, quedó en deuda. Clasificó con lo justo en la última fecha ante Uruguay, la noche que sentenció que los contras debían seguirla chupando y que el Toti Pasman la tenía adentro. En el Mundial Argentina jugó muy bien por momentos, pero Alemania le dio una paliza histórica en cuartos de final y lo dejó afuera por 4 a 0. No lo echaron, pero le dijeron que debía prescindir de su cuerpo técnico y Maradona renunció. “Grondona me mintió, Bilardo me traicionó”, dijo al irse.

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Sobre el autor
Aguanten Che es un portal futbolístico escrito en Montevideo, Uruguay

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